El anime japonés se ha convertido en la industria más prolífica del planeta, popularizándose en todo el mundo. Las series de televisión son innumerables y siguen siendo la atracción principal para millones de aficionados. Los largometrajes para cines, después de desaparecer prácticamente durante los años 1970, volvieron con una fuerza creativa y comercial inusitada, principalmente a partir de Nausica del valle del viento de Hayao Miyazaki y Akira de Katsuhiro Otomo.
Se ha producido una explosión en la variedad de los estilos y temáticas que se tratan,
con autores tan diferentes como Mamoru Oshii, Satoshi Kon o Isao Takahata, y más recientemente Makoto Shinkai, mientras el citado Miyazaki se ha convertido en un director de culto internacional con el prestigio de los grandes directores de imagen real. Un animador independiente que ha logrado reconocimiento en Occidente ha sido Koji Yamamura. Las diferentes industrias europeas han atravesado situaciones muy diferentes en este período.
Animación en Japón